Tics nerviosos

 

 

¡Buenos días aventureros!

Hoy vengo a hablaros de algo que me ha llamado la atención últimamente, algo más frecuente de lo que pensamos y, en cierto modo, un tema desconocido para la mayoría: los tics nerviosos. Muchos son los niños que los padecen, pero poco sabemos de lo que los provoca o como ayudar cuando se dan. De ahí, esta entrada.

Pero… ¿qué son los tics nerviosos?¿Por qué ocurren?

Los tics nerviosos son movimientos involuntarios y repetitivos de grupos musculares que pueden afectar a todo el cuerpo, pero principalmente a la cabeza y, más en particular, a la cara. El tic puede ser motor (parpadear, olfatear, girar la cabeza…) o vocal (chasquido de lengua, vocalización de alguna sílaba o palabra…). Como paso previo y fundamental, es necesario descartar el origen neurofisiológico (Síndrome de Tourette), poco frecuente, en el que los tics motores y vocales van acompañados de comportamientos de tipo obsesivo.

Los niños que tienen tics, a menudo, suelen ser tímidos y muy sensibles, aunque no necesariamente. Se ven sometidos a exigencias que, en ocasiones, se imponen a sí mismos (sacar buenas notas, rendir más en algún deporte…) o que proceden de presiones externas o elevadas expectativas por parte de los adultos.

Estas tensiones provocan ansiedad, miedo o una fuerte presión que el niño no es capaz de manejar. Los tics aumentan en situaciones de fatiga e  irritabilidad o en aquellas en las que el niño se siente juzgado o examinado.

Los tics son descargas motoras que representan el vehículo de expresión de dichas tensiones internas inconscientes. ¿Por qué utilizan esta modalidad de expresión? La razón puede ser que en su desarrollo, cuando son muy pequeños y no tiene lenguaje, los niños utilizan su cuerpo, sus movimientos, sus expresiones faciales, para hacerse entender por el adulto. Cuando saben hablar ya no precisan utilizar su lenguaje corporal para expresarse. Los tics los podemos considerar como restos de dicho lenguaje corporal. Por lo tanto, podemos entender que el niño que recurre a los tics no es capaz de utilizar las palabras para expresar algunas emociones en concreto.

El tic es, en cierta medida, “saludable”, ya que permite al niño descargar, a través de él, una tensión que le está resultando insoportable. Dura lo que dura el conflicto y cesa cuando éste se resuelve.

Dicho esto, aquí os dejo unos consejos que os pueden ayudar, ¡a mí me viene genial!

  • No riña al niño ni esté excesivamente pendiente del tic. La presión externa empeora con el síntoma.
  • Intente ponerse en el lugar de su hijo para encontrar las causas que lo pueden estar provocando.
  • Facilite la comunicación y el diálogo sin presiones, juicios ni amonestaciones.
  • Modere sus expectativas con el fin de ajustarlas a las posibilidades reales del niño.
  • Ayúdele a aumentar la confianza en sí mismo reforzando sus logros y relativizando sus fracasos (refuerzo positivo).

Espero que os sea útil la entrada de hoy y si tenéis algún consejo que compartir, me encantaría saberlo :).

Nos vemos prontito.

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